
Si la primavera ha revolucionado tu sistema hormonal y te ha pillado sin pareja o incluso si tienes pareja pero tu cuerpo pide más guerra del que él/ella está dispuesto a soportar, ¿por qué resignarse a quedarse a medias? Aún queda mucho verano por delante así que, chicos y chicas, el reloj acaba de marcar la hora M y sólo cabe una consigna: mastúrbate. En realidad, nadie mejor que tú sabe lo que andas buscando.
Para las chicas, el tema de la masturbación sigue siendo una práctica que, aún siendo más común de lo que se imagina, suele quedar en la intimidad. "Lo hago bastante a menudo, pero jamás lo he comentado con mis amigas, me da pudor, ni siquiera me he planteado nunca decírselo a mi pareja", confiesa Marta con los mofletes al rojo vivo. Para el género femenino, la auto experimentación placentera forma parte del tabú y es una cosa de la que sigue costando sudor y lágrimas hablar a lengua abierta. No me pregunten porqué. Afortunadamente, el mundo evoluciona y con suerte, este tabú también acabará muriendo.La masturbación, entendida como ese momentito o momentazo dedicado a quererse mucho a uno mismo, constituye el ejercicio sexual más seguro del mundo, ya que no conlleva riesgo de contagio de enfermedades, exigencias, expectativas que cumplir y yo diría que hasta viene recomendado por altas instancias eclesiales cuando hablan de abstinencia, por mucho que algunos curas retro hayan difundido entre los fieles más beatos que puede producir cosas raras (cómo pueden saber ellos tanto de sexo, me pregunto). Además, es la mejor vía para llegar a conocer los recovecos de tu cuerpo y tu mente lo suficiente como para poder guiar a tu pareja por la senda que conduce a tu orgasmo y/o eyaculación. Por una paja a tiempo nunca hay que pedir perdón, en todo caso, dar las gracias.
A la hora de innovar en este terreno, lo importante no es tanto el cómo, a veces, sino el dónde, el cuándo o el con qué. La clave está en probar todo lo que se nos ocurra, variar los ritmos de respiración, las posturas y las situaciones. Como sugerencia, Manuel propone recurrir a crear habitáculos receptores para vuestro pene en todo tipo de frutas "desde un buen melón fresquito a una sandía o un pomelo". Experto en darle a la zambomba, propone sumergir el miembro en un calcetín de lycra relleno con arroz o garbanzos y agitar sin demasiado frenesí para evitar que el artilugio quede inhabilitado por el dolor hasta que la cosa de gustito. El dónde puede ser muy importante. "Algunas de mis mejores pajas se han desarrollado en la playa, a plena luz del día, en el agua salada o en la bañera de mi casa, con ayuda del grifo de ducha", explica Ana, una de esas chicas que no tienen pelos en la lengua al hablar de algo tan natural como la vida misma. "Me masturbo casi a diario, generalmente por las mañanas y me pone las pilas para salir a la calle y comerme el mundo". Eso mismo dice Juan que lo hace para luchar contra la pereza. "Como me pongo perdido, no me queda más remedio que levantarme y meterme en la ducha". Acuérdate de prepararte una cenita vegetariana y sorpréndete dándole un uso diferente a las zanahorias o los pepinos. Importante: ponle siempre el capuchón de látex a la verdura y elige siempre algo que no se pueda partir. Ah, el lubricante para unos y para otras es todo un descubrimiento cuando no se ha probado antes. Digamos que hace la vida más fácil y acorta los tiempos.
Los que disfrutan con la estimulación visual tienen una mina en los comics eróticos manga de última generación o en clásicos como El Víbora, mucho mejor que recurrir a las manoseadas revistas porno. Hacerlo frente al espejo, en el retrete del trabajo durante la hora del bocadillo o en pleno atasco al trabajo metido en el coche son opciones sugeridas por Sergio, que no se corta ni un pelo cuando se trata de poner en juego sus fantasías más calientes.
Aunque las masturbaciones de memoria son las más frecuentes, todas tienen un principio motor que arranca en un pensamiento digamos "turbador" que acaba siendo "más-turbador" cuando pone en marcha la máquina. A las chicas, más dadas a revolucionar sus hormonas vía imaginación, les planteo aprovechar para ganar cultura. Qué mejor que un poquito de literatura erótica. Hay toda una colección bajo el título La sonrisa vertical que abrirá tu mente hasta límites insospechados o lecturas eficaces con nombres tan sugerentes como Las cien mil vergas, La vida sexual de Catherine M o Historia de O. No doy más detalles. Pregunta en tu librería. Si eres chico, también puedes.
Por último, no te olvides de jugar con tus juguetes "sexuales", que para eso están. Si todavía no tienes, pide uno para los Reyes. Os aconsejo que preguntéis a Melchor por el Magic Wand, de enchufe, con un accesorio que va directamente a tu pungo G, o el Wahl 7-in-1, también de enchufe, que incorpora siete aplicaciones que te mantendrán entretenida. Pero si quieres uno más práctico, no dudes en echar al carro de la compra un Pocket Rocket, que vale igual para un roto que para un descosío, a pilas, discretito y con una versión sumergible llamada Water Dance. Qué bonito.
Vosotros, chicos, también podéis jugar. Probad con una vagina masturbadora modelo Fleshlight en la versión que prefiráis: boca, vagina o ano o practicad el estilo Amantes con un poquito de placer superplus con una tira de bolas anales Ultra Violet Beads de cinco cuentas que arrascarán tu punto G cuando vosotros estéis preparados.Y llegados a este punto, sólo me queda decir que la masturbación es un ejercicio saludable del que todos los mitos son falsos, como ése que dice que te salen pelos en las manos. ¿A cuánta gente habéis visto con las palmas peludas?. Si es que... Los expertos dejan claro que no hay que preocuparse por la cantidad de veces que uno se masturbe. Lo normal es siempre lo que uno hace. No hay modelos estándar mientras la masturbación no sea la única y exclusiva actividad a la que uno se entregue durante el día. Por último, me permito recordar que la masturbación no es una práctica sustitutoria del sexo en pareja. Masturbarse es tan sano, tan natural y se aprende tanto de uno mismo que hay que seguir haciéndolo yo diría que toda la vida, ya sea con o sin compañía. Ahí queda eso.
QUÉ PUNTO
En un lugar de tu cuerpo, de cuyo nombre no quiero acordarme me han dicho que hay ¡un punto G! ¿Será verdad? Pues sí, chicas y chicos. El punto G existe y hay que buscarlo, encontrarlo y probarlo. Algunos que encontraron la tierra prometida no hallaron tesoro alguno en ella, no les dio un vuelco el corazón ni la líbido por estrechar su mano con su misterioso recoveco, pero otros descubrieron que la parte de atrás es algo más que un pozo de miseria y otras se dieron cuenta que eyacular no es sólo cosa de hombres. Saber no ocupa lugar, así que nunca te acuestes sin buscar un poquito más... de sabiduría. Al grano. Si eres mujer y andas buscando la caja de Pandora, lo mejor es que te tumbes a la bartola, abras las piernas, dobles las rodillas y pongas el culo sobre una almohada, o te tumbes boca abajo o a cuatro patas. El objetivo es encontrar la llamada "esponja uretral", chan chan, que está a unos cuatro centímetros de dedo vagina arriba. Sólo tienes que ejercer presión en esa zona con las yemas de los dedos en un gesto de "ven pacá". Si te apetece, prueba a buscarlo con la ayuda del Crystal Wand, que irá directo al grano o con el accesorio del Hitachi Magic Wand que incluye un accesorio llamado Localizador G. Si lo haces con las manos, notarás que esa pared vaginal es de corte rugoso. Ellos tendrán que hacer lo mismo pero por el orificio de atrás, sí el ojete, y realizar el mismo gesto de ven aquí con el dedo. Yo sólo digo dónde está, el puntazo del punto es que lo encontréis, os presentéis educadamente y si hay entendimiento, todo llegará rodado. Que vaya bonitooooo.