Santificada sea tu herencia. Venga a nosotros un poquito de tu cordura y perdona que seamos tan hijos de puta aquí abajo. Hágase lo que a ti te de la gana así en los bloques como en las comunidades. La baguette nuestra de cada tarde, dámela hoy a mí. Vuelve a perdonar lo capullos que somos así como nosotros perdonamos que tú no nos hagas ni puñetero caso y, por la patria y el Rey, no nos dejes caer en la tentación de esta manera mas líbranos de las malas dietas. Amen y amemos todos.
En realidad, yo venía a escribir de los genes o de los científicos que estudian la genética y me ha salido esto. Estoy como una cabra, sí, pero me divierto tanto...
Resulta que llevo tres días leyendo noticias absurdas, todas ellas provenientes de los ingenieros genéticos de este planeta que se esfuerzan por estudiar cosas que no le importan a nadie.
Por ejemplo, ayer salió un informe que dice que los murciélagos con testículos o huevos gordos tienen el cerebro pequeño. Bueno y qué. ¿Acaso es esto extrapolable a los humanos? No. Pues entonces, a quién le importa. Seguro que en los humanos es al contrario, que los que tienen el cerebro grande tienen los aquello que te dije de un tamaño proporcional al tema. O no. Eso es lo que habría que estudiar, no a los bichos esos tan feos.
Luego sale otro estudio que dice que el hombre tiene el mapa genético más parecido al de los perros que al de los ratones. Menuda conclusión. Digo yo que salta a la vista que con los ratones no tenemos grandes cosas en común, aunque ahora que lo pienso los ratones son los que siempre salen en los experimentos, o no, miento, son los conejillos de indias. En fin, que para semejante estudio que ha durado diez años ya podían haber estudiado otra cosa.
Y para colmo, sale otro informe que dice que los bebés que tienen la cabeza gorda tienen más probabilidades de que de niños sufran cáncer de cerebro que el resto. Vamos, que te entran unas ganas de medirle la toroa a tu bebé a ver si está dentro de la media o es cabezón. Pero si es cabezón, tampoco significa que tenga que ponerse malo. Luego, ¿a santo de qué alarmar a las madres primerizas con hijos cabezones de esta forma?
No sé, que el mundo está loco ya lo sabía, pero que los científicos que siempre han tenido fama de gente seria se dediquen a tanta chorrada es como para tirarse del pelo y quedarse calva.
O igual son cosas mías.