Desde que no tengo mando a distancia en la tele del dormitorio (es algo temporal, solo hace falta que le cambie las pilas) vivo condenada a ver anuncios de televisión. Digo bien, los veo, porque no siempre los entiendo. Y mira que me esfuerzo por averiguar qué es lo que me están queriendo decir con esa especie de cortometrajes condensados llenos de símbolos indescifrables. La cuestión es que nada es lo que parece. Si en la pantalla se ve una niña comiendo un yogur y hablando con un chimpancé sobre el tiempo que hace, lo más probable es que se esté anunciando una marca de zapatillas de paño y si de un bosque plagado de setas surge una manada de zorros que se detienen a olfatear una flor, en contra de lo que pudiera dictar el sentido común, es decir, se está publicitando un desodorante, lo cierto es que después de quinientas visualizaciones descubres que el anuncio es de una ranchera que se ve al fondo y casi de pasada. Es muy fuerte. Da la sensación de que los pensadores de la publicidad se afanan en que tú no sepas lo que te quieren vender. En eso, las marcas de deportivas y las de coches se llevan la palma. Mira que dan vueltas a la marrana para decir que sus zapatillas son las más fuertes o sus vehículos los más rápidos. Impresionante. Por si fuera poco aprender a descodificar el arte contemporáneo que se ve en los museos, ahora van los creativos de publicidad y se dedican a complicarnos la vida con mensajes subliminales. Con lo fácil que es recurrir a la técnica del Supersol o el Lidl, que para decir que venden tomates, se limitan a decir que venden tomates. Lógico. Para dos minutos que sale la marca en televisión, no van ellos a andar desperdiciando el tiempo. Eso sí que es tener visión comercial. A ver si aprenden las grandes firmas.
Friday, January 26, 2007
Friday, January 19, 2007
Un día cualquiera de una mujer de su casa
Esto no lo he escrito yo, me lo han pasado por mail, pero me ha hecho gracia y puede que alguna que otra se ría al leerlo, así que ahí va.
¿Qué me decís del trauma que supone mirarte al espejo por la mañana y encontrarte con que ese gremlin que te mira fijamente eres tú? Te duchas, te vuelves a mirar, y decides que lo mejor va a ser darte una capa de titanlux,a ver si aquello mejora. Y no, no mejora.
Sigues siendo un gremlim, pero así como churruscao. Una vez churrascada, te diriges a despertar a tus niños. Aquí siempre ocurre algo.
Sigues siendo un gremlim, pero así como churruscao. Una vez churrascada, te diriges a despertar a tus niños. Aquí siempre ocurre algo.
Supongamos que el niño tiene fiebre. Tú eres una mujer con recursos!!! ......recurres a la súplica ....y suplicas a la suegra, que se quede con el niño hasta que llegue la chica, ....a la chica, que venga un poco antes para que se vaya la suegra, ....al cielo, que la seguridad social deje de comunicar, ....a la "encantadora enfermera" que te dé cita tarde para no pedir permiso......a tu jefe que te dé permiso porque la encantadora enfermera ha pasado de ti y entre súplica y súplica tú sigues trabajando, así como haciéndote la relajada. Y al final del día, nunca antes, te llama tu ocupadísimo marido, y te pregunta ¿qué tal cariño?.
Cuando te oye rugir como un rinoceronte en celo, recuerda que el niño estaba enfermo y hace ver que no se le había olvidado y te cagas en to lo que se menea...
Y sales corriendo al pediatra, y llegas por los pelos, y te dice lo del virus, y te manda no se qué medicina, y cuando llegas a la farmacia han cerrado, y llamas a tu marido y le suplicas que cuando salga de trabajar, si no le supone mucha molestia, se pase por una farmacia de guardia, y entonces él te dice "no voy a poder, ya sabes que no puedo salir de mi trabajo que tengo una reunión", que yo creo que mi marido no vive, se reúne!!
Y le matarías, pero por teléfono no puedes así que decides arrastrarte hasta la farmacia de guardia, y allí que llegas tú con todo colgando: Al pequeño que le cuelgan los mocos, el mayor que se cuelga literalmente de tu manga. De la sillita cuelga tu bolso, la bolsa del bebe, la bolsa de gimnasia, la bolsa del trabajo, y la mochila del mayor, que ya quisiera Pérez de Tudela, que yo creo que este niño no crece porque la mochila se lo impide. Parecemos unos "sin-techo".
Entras en la farmacia y el espejo del fondo te enseña al gremlin churruscao pero como a trozos porque el maquillaje también se ha "descolgao" y te suda el bigote como una foca, y te la encuentras a ella, la SUPER-ORGANIZADA.
La super-organizada es esa mamá del colegio de tus hijos que siempre quisiste ser. Lleva a sus nenes a alemán, a judo, a pintura, al foniatra, a fútbol y a natación.
......Y es de las que comen y no engordan, y es delgada.
......Y en los cumpleaños del nene, lleva a toda su clase "un güevo Kinder", que son tres deseos a la vez, y tu niño con su bolsa de sugus, que yo creo que le estoy creando un trauma,
......Y además prepara la bechamel de las croquetas.
Yo hace tiempo que descongelo las famosas croquetas ¡que le den por culo a la bechamel!.
......Y todo esto sin movérsele ni una de las siempre perfectas mechas; porque a este tipo de mujer no le crece el pelo. Yo creo que tampoco "sudan", pero de esto no estoy segura.
......Y tú que "intentas recolocar todo lo que te cuelga y ella" y su perfecta hilera de dientes que te sonríe y te suelta:
"Chica, es que no te organizas, ¿por qué no pides reducción de jornada..?"
Aquí es donde le soltarías una leche por cada euro reducido por reducir tu jornada.
Superada la prueba, tus colgajos y tú regresáis a casa. La autoestima decidió quedarse en la farmacia. Y bañas a los niños, haces los deberes del mayor, le das la medicina al pequeño, les preparas la cena, se la das y les acuestas y te tiras en el sofá.
Y para rematar el día, al cabo de un rato, llega tu marido a casa y te dice que no ha parado en todo el día de reunión en reunión en la oficina (ha tenido tres reuniones) y que ha tenido que comer con los compañeros en un restaurante de aúpa y te pregunta "que qué hay de cena" y que si no te importa preparar a ti la mesa porque él está muy cansado.
Y ni siquiera te pregunta por el niño, tu trabajo, la suegra, la chica, el jefe, la enfermera, el médico, la farmacéutica y la super-organizada, y remata diciendo que "vaya pinta de gremlin churruscada que tienes con el maquillaje descolocado"; que "a ver si te cuidas un poco, con la cantidad de tiempo libre que tienes". Y al encender la tele aparece otra super-organizada que te dice: "Auxonia, hoy me gusta ser mujer".
Cuando te oye rugir como un rinoceronte en celo, recuerda que el niño estaba enfermo y hace ver que no se le había olvidado y te cagas en to lo que se menea...
Y sales corriendo al pediatra, y llegas por los pelos, y te dice lo del virus, y te manda no se qué medicina, y cuando llegas a la farmacia han cerrado, y llamas a tu marido y le suplicas que cuando salga de trabajar, si no le supone mucha molestia, se pase por una farmacia de guardia, y entonces él te dice "no voy a poder, ya sabes que no puedo salir de mi trabajo que tengo una reunión", que yo creo que mi marido no vive, se reúne!!
Y le matarías, pero por teléfono no puedes así que decides arrastrarte hasta la farmacia de guardia, y allí que llegas tú con todo colgando: Al pequeño que le cuelgan los mocos, el mayor que se cuelga literalmente de tu manga. De la sillita cuelga tu bolso, la bolsa del bebe, la bolsa de gimnasia, la bolsa del trabajo, y la mochila del mayor, que ya quisiera Pérez de Tudela, que yo creo que este niño no crece porque la mochila se lo impide. Parecemos unos "sin-techo".
Entras en la farmacia y el espejo del fondo te enseña al gremlin churruscao pero como a trozos porque el maquillaje también se ha "descolgao" y te suda el bigote como una foca, y te la encuentras a ella, la SUPER-ORGANIZADA.
La super-organizada es esa mamá del colegio de tus hijos que siempre quisiste ser. Lleva a sus nenes a alemán, a judo, a pintura, al foniatra, a fútbol y a natación.
......Y es de las que comen y no engordan, y es delgada.
......Y en los cumpleaños del nene, lleva a toda su clase "un güevo Kinder", que son tres deseos a la vez, y tu niño con su bolsa de sugus, que yo creo que le estoy creando un trauma,
......Y además prepara la bechamel de las croquetas.
Yo hace tiempo que descongelo las famosas croquetas ¡que le den por culo a la bechamel!.
......Y todo esto sin movérsele ni una de las siempre perfectas mechas; porque a este tipo de mujer no le crece el pelo. Yo creo que tampoco "sudan", pero de esto no estoy segura.
......Y tú que "intentas recolocar todo lo que te cuelga y ella" y su perfecta hilera de dientes que te sonríe y te suelta:
"Chica, es que no te organizas, ¿por qué no pides reducción de jornada..?"
Aquí es donde le soltarías una leche por cada euro reducido por reducir tu jornada.
Superada la prueba, tus colgajos y tú regresáis a casa. La autoestima decidió quedarse en la farmacia. Y bañas a los niños, haces los deberes del mayor, le das la medicina al pequeño, les preparas la cena, se la das y les acuestas y te tiras en el sofá.
Y para rematar el día, al cabo de un rato, llega tu marido a casa y te dice que no ha parado en todo el día de reunión en reunión en la oficina (ha tenido tres reuniones) y que ha tenido que comer con los compañeros en un restaurante de aúpa y te pregunta "que qué hay de cena" y que si no te importa preparar a ti la mesa porque él está muy cansado.
Y ni siquiera te pregunta por el niño, tu trabajo, la suegra, la chica, el jefe, la enfermera, el médico, la farmacéutica y la super-organizada, y remata diciendo que "vaya pinta de gremlin churruscada que tienes con el maquillaje descolocado"; que "a ver si te cuidas un poco, con la cantidad de tiempo libre que tienes". Y al encender la tele aparece otra super-organizada que te dice: "Auxonia, hoy me gusta ser mujer".
Friday, January 12, 2007
Sueños reales
Cuando ustedes lean esto, yo estaré de vacaciones y he de decir que, mientras escribo, estoy taaan hecha polvo que solo de pensar que me quedan horas para dejar de trabajar unos días, me lleno de satisfacción, que diría el Rey. Por cierto, que este año no he visto, ni de refilón, el mensaje del abuelo Borbón. Pero he soñado con él. Les cuento. Ocurrió la noche de Nochebuena. Cuando me acosté y cerré los ojos el 24, pude ver con absoluta nitidez a Su Majestad repitiendo una versión hiphopera de su clásico tostón-mensaje-navideño ante una cámara de vídeo casero que se atascaba a cada toma. El realizador, un becario en prácticas, hacía lo que podía, pero el material era de segunda mano y él un novato. Una pena. Además los arreglos eran malísimos y encima Juan Carlos no daba una por culpa de sus nietos. A saber. Leonorcita, una especie de muñeca Rosaura gigante en mi imaginación, le sacaba la lengua mientras sonreía con cara de mala, Froilán tiraba papelitos a la cara del pobre hombre para distraerlo (lo de pobre es un decir) y a los hijos de la infan Cristi (mi sueño era muy real y yo me sentía como parte de la familia) se les veía escondidos detrás del trono con sus manitas enzarzadas en un ataque masivo de cosquillas que el abuelo no podía soportar. Unas risas... Después de veinte veces repitiendo aquello de: "Españolas y españoles...". Eso suena más a Rosa Aguilar. Bueno, no me acuerdo. Después de repetir la misma frase una decena de veces, Su Majestad alzaba las posaderas del sillón y se cagaba en todo (verbalmente). Al final, el mensaje no se emitía, a Juan Carlos le cambiaban el puesto de Rey por el de Baltasar en un Carrefour y yo me despertaba republicana. Para que luego digan que oír el mensaje del Rey durante años no traumatiza.
Toy fatal
Hoy me he traído al trabajo una tableta de turrón del duro. Me lo he echado en el bolso porque no sé qué pasa, pero como no sea en momentos de hambruna desesperante nadie quiere hincarle el diente a esta modalidad navideña y me da una pena tirarlo... Y además, a última hora de la tarde, a mí me entra una gusa en el estómago... Así que aquí estoy, dale que te pego a la almendra y pensando en lo du_ra que es la vida. Casi tanto como el turrón. Bueno, en realidad, tampoco es para tanto. El otro día me di cuenta de que la mayoría de los problemas han sido inventados por técnicos del lenguaje. Por ejemplo, en la época de mi abuela las mujeres se levantaban a las siete de la mañana, cuidaban de un montón de churumbeles y preparaban comida sin la mitad de los ingredientes de la receta mientras sobrevivían a una guerra, pero no tenían estrés ni ansiedad. Y ¿por qué no? Pues porque no existía la palabra estrés. Ellas se agobiaban, iban corre que te pillo, pero no padecían esa horrible enfermedad crónica que además es incurable. En esa época, los niños iban al colegio, se pegaban, se tiraban de los pelos, se molían a palos, llegaban a casa con un ojo morado, pero no eran víctimas de acoso escolar. ¿Por qué? Porque el bullying no existía. Solo había niños traviesos alias monstruos cuellicortos, no acosadores. Y por tanto, tampoco había conciencia del acoso. En la misma línea, piensen en el síndrome postvacacional. Toda la vida la gente se ha ido de vacaciones y nadie ha sufrido después esa cosa de tan largo nombre. Por todo ello, desde aquí reivindico que los inventores de problemas se tomen un ansiolítico y unas laaaargas vacaciones para que dejen de agobiarnos con problemas que, de no habernos chivateado ellos el nombre, no serían problemas.
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