Tuesday, March 20, 2007

Entrevista completa al anónimo Doctor Perol



¿Qué personaje público cordobés le inspira mayor ternura?
Rivalizan por ese puesto el presidente de la Asociación de Peñas, D. Francisco Castillero y Olé –por su sutileza, por su elegancia, por su saber estar- y el guardia urbano ese del bigote, el sargento nosequé, el último de la estirpe de los hermanos Marx.
¿A cambio de qué estaría usted dispuesto a hablar así: cordobeses y cordobesas o jóvenes y jóvenas…?
A cambio de cualquier sustanciosa subvención que me convierta con gusto en marimacho de cuota.
¿A qué está usted esperando para dar la cara?
Al 2016.
¿Cuántas caras tiene el doctor Perol?
Bastantes. La esquizofrenia es lo que tiene.
¿Por qué doctor y no enfermero o jardinero o camarero o costalero?
Sueño constantemente con enfermeras del Reina Sofía con faldas muy cortas y generosos escotes.
¿Cuál es la política (mujer) con más glamour de esta ciudad?
Antonio Hurtado.
¿Quién le sugiere los temas que publica en su blog?
El mismísimo San Rafael.
¿Le da morbo escribir sin que se le vea la cara y mirar lo que dice la gente de usted, como un voyeur cualquiera?
Sólo cuando dicen cosas en lencería.
¿Quién tiene más poder en esta ciudad, los vecinos o las peñas?
Al igual que Ramón y Cajal u Ortega y Gasset, vecinos y peñas son ya parte del mismo apellido: vecinopéñez.
¿Cuál es el artículo que ha recibido más críticas y cuál el que ha pasado más indiferente?
Nunca se puede saber. El Perol Sideral no tiene contador de visitas. Si nos guiamos por los comentarios, el que más debate suscitó fue uno sobre San Rafael Gómez. Pero los comentarios no son una guía fiable, pueden enzarzarse pocas personas en un debate. Quizá un texto con pocos comentarios o ninguno se ha leído más, pero no hay manera de saberlo. En cualquier caso, este blog no destaca por tener demasiados comentarios en general.
¿Por qué hay tanta gente interesada en ser anónima en esta ciudad y que no firma los comentarios que firman en su web?
Se dejan contagiar por la velocidad y las prisas, le dan a “Enter” después de intervenir y se olvidan de ponerse “Chika_kaliente 21” o “Bien_Dotado_24cm”,
No sé porqué, pero imagino que es usted un hombre. ¿Cree que se puede identificar a un hombre o a una mujer por su forma de escribir?
Sin duda, aunque esto es muy políticamente incorrecto y no me van a dar la subvención de cuota de la que hablábamos. Si los hombres suelen tener la voz más grave y las mujeres más aguda, en la escritura sucede algo similar. Los campos de intereses, el tipo de sentido del humor, la manera de expresarse… hacen que tengan “voces” suficientemente diferenciadas. Pero eso es tan sólo un punto de partida. Después decide el talento, claro, como en un tenor y una soprano.
¿Cree que la mala leche es más frecuente en el género masculino o en el femenino?
Si hablamos de escritura, el hombre es más violento, más agresivo. Pero es una agresividad de taberna, un “eh tío, no me empujes, que te meto”, “eh, qué haces, no me toques”, “a que nos vemos fuera”. Puede haber algún golpe duro, pero es una violencia fundamentalmente estética. La escritora suele evitar ese tipo de estética, pero cuando se decanta por la mala leche no se limita a algún golpe duro, se entrega a esa pelea. No recuerdo nada más brutal que el titular de Carmen Rigalt al morir Carmina Ordónez: “Divina de la muerte”. Ningún hombre sería capaz de algo semejante.
Como doctor, ¿a qué personaje público diseccionaría para saber qué hay en su cerebro?
A esa concejala de Juventud que dijo que se fueran de Ciudad Jardín los vecinos si no soportaban el botellón. Un prodigio.
Mucha gente piensa que usted está cerca del poder, ¿cree que el poder corrompe? ¿Es usted tan fácilmente corruptible como parece?
Estoy cerca del poder cada vez que voy al banco a comprobar mi saldo, en ninguna otra ocasión. Bueno, una vez le di la mano a Castillejo el de Cajasur, y de la emoción no me la lavé en tres días. Y claro que soy corruptible. Aprovecho para pedir a Cajasur que me corrompa ya, por Dios.
Defina a la alcaldesa en tres palabras.
Buena, bonita, barata.
¿Cuántas personas saben la verdadera identidad del doctor Perol?
Muchas. Pero se olvidan de mí al momento y ni siquiera me dejan una nota al despedirse ni flores en la almohada.
¿Quién es el bufón del Ayuntamiento de Córdoba?
Por vocación un concejal del PP, Ricardo Rojas. Ha hecho del chiste malo su modo de subsistencia política.
¿Qué número de pie tiene usted?
Tengo dos pies.
¿Qué libro está leyendo y cuál fue la última película que fue a ver al cine?
Leo “En Picado”, de Hornby. Y ya no voy al cine, sólo al DVD bajado de internet. Un saludo a los miembros de la SGAE.
Si tuviera que escribir un libro sobre la política de los últimos diez años en esta ciudad, ¿cómo se llamaría?
Lógicamente como subtitulo el blog: “La ciudad de las tres inculturas”.
¿Cree que la libertad de expresión es una quimera y por eso no firma sus artículos con su verdadera identidad?
La libertad de expresión en el articulismo es también cuestión de talento. De talento de los responsables de un medio para reclutar a gente que no sólo sirvan de mercenarios de la línea editorial, y con la voluntad de tener fuertes filtros de calidad que, a su vez, permitan al escritor exigir una aceptable cantidad de dinero por sus textos. O sea, la libertad de expresión en el articulismo pasa por considerarlo una profesión con una función social, ya sea analizar, divulgar o, simplemente, divertir. Pero no se toma en serio por ninguna de las dos partes. La tercera parte de los articulistas cordobeses ya sabes lo que van a decir de antemano, otra tercera parte escribe gratis o casi gratis para engordar su currículum, la otra tercera está vinculada a una institución y debido a la escasez de partidos en el poder no puede criticar casi nada. El nivel ahora mismo es ínfimo en esta ciudad. Falta valentía, falta sarcasmo, falta ironía, falta un análisis que se salga de los lugares comunes. Y ya digo que todo eso parte de los responsables de un medio. La libertad de expresión se encuentra ahora mismo en internet.
¿Cuál es su principal complejo como persona?
No sé andar con tacones.
¿A qué dedica el tiempo libre?
A unos cuantos pecados capitales. Sobre todo a la pereza. Y a la lujuria cuando me dejan.
Ya que no me dice su nombre, dígame su edad, su color de pelo (si es que lo tiene) o su marca de desodorante.
No, que después va la gente olfateando las axilas para ver si coincide.
¿Qué partido se merece un batacazo electoral en las municipales?
Decir todos suena a tópico. Quizá la falta de una oposición inteligente haga que PP y PSOE merezcan perder, sin que IU merezca ganar.
¿Cuál es el asunto más manido y rancio de esta ciudad?
Esta ciudad tiene varios asuntos manidos, como las parcelas o el aeropuerto, como las actividades de mayo o la protección del casco histórico, que se han convertido en cuestiones cíclicas, como artículos de consumo para el poder. Los transforman en publicidad y ocultan los verdaderos problemas de esta ciudad, desde el paro bestial al crecimiento urbanístico incontrolado, además de una situación cada vez más cercana al caos en materia de ruido, contaminación etc.
¿Cuál es el chisme mejor guardado de la política municipal que ha llegado a sus oídos?
Los motivos por los que los políticos siguen en política salidos de sus propias bocas y nada esperanzadores para esos ciudadanos y ciudadanas que también están en sus bocas siempre.
¿Cuándo se casará la alcaldesa?
Confío en vencer mi timidez, pedir su mano pronto y que diga sí para casarnos en el Palacio del Sur el día de su inauguración, en 2067.
¿A quién le dedicaría un pasodoble este carnaval?
A los propios miembros de las chirigotas cordobesas, animándolos a que se dediquen a otra cosa.
Complete esta frase: Los cordobeses somos unos……………….. porque…………………… y si pudiéramos………………… acabaríamos…………….
He tenido que censurarlo todo por emplear un vocabulario inapropiado para el horario infantil.
Si le hicieran director del Diario Córdoba, ¿qué sería lo primero que haría?
Tengo entendido que la situación en Diario Córdoba es idílica. No hay jóvenes sin contrato durante años con sueldos míseros que han de protestar en el Bulevar. Así que dejaría las cosas como están, cuando algo es perfecto mejor no tocarlo. “No la toques ya más, que así es la Rosa”.Como doctor, ¿suele usted ser negligente en sus diagnósticos?
Trato de serlo todo lo posible, y dejar alguna herramienta de la operación en el cuerpo del paciente una vez operado.
¿Disfruta más con la escatología, con la provocación sexual o con el insulto político más o menos irreverente?
Intento que sea un blog irónico, si utiliza alguna vez la escatología, la provocación sexual o el insulto político siempre acompaña a una intención irónica, o bien a una parodia.
¿Cree que hay cosas que no se deban decir? ¿En qué temas (de la política), en su opinión, es mejor callar?
En un mundo ideal, como el de la Sirenita, se debe decir todo. En la realidad están silenciados los problemas más cercanos a la ciudadanía, como por ejemplo el asunto inmobiliario o la naturaleza de multitud de empleos. No digamos ya los detalles del gasto de dinero público, donde conocer las cifras de teléfonos “institucionales” o comidas sería una comedia difícil de asimilar, y son dos asuntos poco graves. También hacer una lista de apellidos relacionando la afiliación a un partido o sindicato y el puesto que se ocupa y dónde se ocupa daría para una tragicomedia. Y conocer qué bancos prestan cantidades a las instituciones y cómo sería la gran película de terror. Pero claro, ahora es todo cine mudo.
Si no fuera doctor, sería…
Una combinación de cofrade, peñista y vecino con una ong, la combinación perfecta para no dar ni golpe en esta ciudad salvo que se sea concejal o delegado de la Junta.
¿Se considera un escritor frustrado?
No, de hecho uno de mis grandes proyectos vitales es no escribir jamás una novela o un ensayo. Poesía a lo mejor, que es cortito y ya no tiene ni que rimar, y caen subvenciones de vez en cuando.
¿Acepta usted las críticas con la misma deportividad con la que espera que se asuman las que usted hace?
Sí, de hecho el sistema de comentarios de un blog está para encontrarte cualquier cosa, desde el elogio al insulto directo.
¿Quién es su enemigo público número uno?
La gente con poder de Córdoba es demasiado mediocre, tiene unas ambiciones de andar por casa, falta un verdadero malvado. Para serlo, además de la falta de escrúpulos común a tantos personajillos de la ciudad, hay que tener talento. Hay algunos que están cerca, los responsables de que un terreno esté un día vacío y al siguiente hay cientos de edificios, pero es algo común en toda España. Tenemos, eso sí, mucho malo cómico, esperpéntico.
Elija un tipo de música: el rock, el rap, la música de cantautor, el heavy, el flamenco o la música clásica.
El rock siempre.
Si mañana le nombraran concejal de Ferias y Festejos, lo primero que haría sería…
Declarar todos los meses como mayo, salvo agosto que nos vamos de vacaciones. Once mayos y un agosto.
Y si le nombraran concejal de Juventud…
No puedo imaginar ya una Córdoba sin la actual concejala de Juventud. Su pérdida sería una tragedia para todos.

Monday, March 12, 2007

Vivir mola

Me estoy haciendo mayor. Lo sé porque me lo dijo el otro día una amiga. Cuando la oí soltarme aquello a bocajarro, he de reconocer que me dio un poco de coraje. ¿Cómo se atreve?, pensé. Supongo que todo el mundo piensa que, aunque cumpla años, nadie se da cuenta y espera que si alguien lo nota tenga la prudencia de callarse. El caso es que mi amiga tiene razón. Ya no soy apta para el carnet joven ni puedo obtener descuentos juveniles en el cine o el teatro. He superado la barrera de los treinta y avanzo lentamente hacia la de los cuarenta. Pero tampoco está tan mal esto de hacerse mayor. Y es que, visto con perspectiva, lo de ser joven es una paliza. Tanto o más que intentar vender que uno es un chavalito más allá de cierta edad. Como cuando, en la prensa, hablamos de creadores, artistas o poetas jóvenes de, al menos, treintaytantos. No sé qué interés general obliga a todo el mundo a creerse joven en contra de la propia evidencia. Ese síndrome Peter Pan del personal me pone nerviosa. ¿Acaso no se dan cuenta de que ser joven es una cosa muy estresante? Y si no, quien pueda, que recuerde ese momento en que se enfrentó a su primer empleo (o la primera beca), la tensión del primer beso o las primeras calabazas. Revivan ustedes el agobio de esperar las notas en la facultad o el instituto, la trascendencia monumental de un simple cambio de peinado, el grano inesperado que sale el día de la fiesta de fin de curso y la tragedia de no encontrar un traje digno para fin de año. Todo eso, visto desde lejos, adquiere un cariz anecdótico que solo es posible cuando uno asume que se hace mayor, que madura, como la fruta. Al fin y al cabo, como dice mi abuela, cumplir años no es más que la demostración de que uno está vivo. Y vivir mola. ¿O no?

Ya no hay aeropuerto

No sé si se han fijado, pero desde que se produjo el derrumbamiento en Santa Marina nadie habla del aeropuerto. Ni del aeropuerto, ni del referéndum ni de esas cosas con las que a diario desayunamos, almorzamos o cenamos y cuya trascendencia real dista mucho de ser trascendente. Lo importante, sin embargo, se nos escapa entre los dedos, y no hablo solo de políticos o periodistas, sino del común de los mortales. Anestesiados estamos todos y nos cuesta emocionarnos con lo que pasa alrededor, no tenemos entrenada la empatía. La prensa, la radio o la televisión son solo el reflejo de la sociedad en que vivimos. Hace tiempo que las tragedias cercanas, ésas cuyas víctimas tienen nombre y apellido conocidos, son las únicas que remueven sensibilidades. Dos muertos en Irak o 200 víctimas de un terremoto en la India son un simple dato tan impersonal que, por más que deseemos que nos afecte, nos deja indiferentes. Desoladora evidencia que he oído comentar mil veces. Cuando un suceso como el desplome del miércoles acontece en una ciudad como la nuestra algo se mueve. Todo el mundo intenta poner cara al que murió, saber qué hacía, conocer detalles de su familia, averiguar si alguna vez se cruzó por nuestro camino o compartió mesa cercana en algún restaurante. "Claro que la conoces, es la mujer rubia y bajita tan graciosa...". "Ah, claro, ya me acuerdo". Es un intento desesperado por resucitar, no el morbo, como piensan muchos, sino el pellizco de dolor que nos estremezca y nos recuerde que somos seres humanos y que estamos vivos. Al fin y al cabo, todos confiamos en que alguien se acuerde de nosotros cuando hayamos muerto, que nos llore. Un segundo, al menos, antes de que el aeropuerto vuelva a ser tema de conversación.