
Llevo un tiempo preocupada, muy preocupada. Creo que tengo Alzheimer, y un Alzheimer galopante además. Se me olvidan las cosas a los dos segundos de haberme propuesto recordarlas y sólo tengo 31 años. ¿Qué pasará cuando tenga 40 o 72? Seguro que iré por el mundo vagando, perdida, sin recordar la cara de mis amigos. Uy, es que sólo de pensarlo me echo a temblar. Y eso que me hincho de comer uvas pasas, que dice mi abuela que son muy buenas para reforzar las neuronas. Pero ná. Yo no noto que la cosa mejore. Para pasas, mis pobres neuronas. Con lo lista que era yo de chica, que se me quedaban las cosas al vuelo. Qué pena. No puede ser normal que me acuerde sólo de las cosas absurdas, de las letras de las canciones más malas, de las caras más feas, de los olores que no me gustan y se me olviden las cositas bonitas, las comidas que me gustan, los títulos de las películas que me encantaron y el contenido de libros de los que sólo puedo asegurar que en algún momento los leí. Y eso que no me drogo por el puro miedo que me da a quedarme chocha antes de tiempo, que si no... Lo bueno de la mala memoria es que igual, con el tiempo, se te olvida que te olvidas de las cosas y no te da el agobio. Vamos, digo yo... por no estar callada.
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