La vida es una perra en el sentido más animal de la palabra. Y una perra mala, de esas que muerden y te destrozan las vísceras a bocados. Bueno, es así de perra cuando te va mal. Luego pasa la mala racha, empieza la buena, y entonces la vida es un caniche buena gente que se sienta en tu falda y te hace mimitos. O se convierte en perra pelotillera y faldera que te lleva por donde tú no quieres ir a base de engaños. La vida es una perra sucia cuando no deja que te laves por dentro ni que se te curen las heridas y una perra de concurso canino cuando te renuevas como ave fénix y sales a comerte el mundo vestida de limpio. La vida siempre es perra y nunca perro aunque vivamos la vida hombres y mujeres porque la vida es de todo menos vaga. Aunque a veces parezca que se ha quedado dormida en los laureles y te ha dejado en paz, la perra que lleva dentro te despierta un día a ladridos y descubres que todo ese tiempo que pasó desapercibido no era más que un impás previo a la gran tormenta. La vida es una perra mala, sucia e hija de puta. Qué perra es la vida. Y qué bonita.
Sunday, June 25, 2006
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