Ayer hice un sondeo para saber cuál es la mejor manera de ligarse a un tío. Para ello interrogué a los novios de mis amigas que son muy colaboradores y están deseando que me eche un novio yo también. Hablamos de hombres a los que ya se conoce pero con los que se quiere dar un paso más. En estos casos, lo más importante es encontrar el equilibrio, ese concepto abstracto que Aristóteles se hartó de definir y que tan difícil es de conseguir. Y el equilibrio entre qué. Pues hay que encontrar la justa medida entre lo que una quiere transmitir de atracción y el margen que debe dejar al otro para que éste no se sienta acosado. Palabras textuales: "que no note que estás desesperada por llevártelo a la cama ni que tu indiferencia aparente sea tan real que crea que pasas de él". Luego dicen que las mujeres somos complicadas. Alguien recomendó ir directamente al grano. Lo peor que puede pasar en ese intento de seducción es "que os convirtáis en amigos". Peligro mortal. Si eso ocurre, no habrá Dios que remonte. "Que sepa que quieres algo más". Ah, muy bueno esto. "Los hombres no entendemos el lenguaje no verbal y todo lo que son pistas evidentes para vosotras pasan desapercibidas ante nos". Qué difícil, coño. Así no hay quien ligue. En medio del debate, alguien (una de las chicas) insistió. "Sobre todo, nunca cambies tus planes para hacer algo con él. Ten presente tus prioridades". Avanzando un poco más en la conversación, pregunté en voz alta cómo se había producido el enganche en los casos presentes y cada uno ofreció su versión. No había nada en común. Cada uno cuenta la película según le fue a él y, si hubo éxito, se deduce que es el método o la vía adecuada. Uno se hizo el interesante, la otra se dejó llevar, el de más allá atacó a la yugular y la que faltaba solo sabe que se encontró una lengua dentro de su boca un buen día. La conclusión y moraleja de mi encuesta está clara. Los sentimientos y las relaciones no se pueden planear. O salen o no salen. O salta la chispa o se apaga. Da igual el empeño que uno ponga porque cada persona es un universo a parte y si alguien simplemente no ve tus señales y acaba liándose con otra es porque solo vio lo que quiso ver y porque, básicamente, no es pa ti. Por eso he decidido que no voy a hacer ni esto ni lo otro sino todo lo contrario. Total, si la cosa no depende de mí, para qué andarse con tanto miramiento. Anda, anda.
Sunday, June 25, 2006
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