No sé qué me pasa que por más que lo intento no consigo ahorrar. Debe ser que ese valor, tan predicado por los directores de cajas y bancos, es una práctica no apta para el común de los mortales sino para seres sobrenaturales que tienen la mente tan fría que son capaces de resistir toda tentación material y además calcular los imprevistos de la vida diaria sin que éstos les descabalguen el presupuesto a la primera de cambio. O eso, o son millonarios. O todo el mundo miente y, aunque en realidad tiene la loseta llena de billetes, finge estar tieso. Porque estos días no se habla de otra cosa. Imagino que mientras unos pocos, que nadie sabe dónde están ni quiénes son, concentran en sus manos todos esos miles de billetes de 500 que dicen que pululan por España, el resto nos pasamos la vida haciendo números para concluir siempre a fin de mes con que no nos queda ni un duro (perdón por el anacronismo) para engordar al cerdito de barro. Eso si no llegamos al día 30 con la cuenta a menos cuatro. Je, je. En esos momentos, piensas "¿cómo lo harán los demás?". Y, al minuto siguiente, llama el cartero (dos veces) y entiendes que lo hacen igual que tú, a base de recibos (el coche, el teléfono, el gas, la hipoteca, la letra del centro comercial, la multa del Ayuntamiento, la VISA, la otra multa, el móvil... y todo lo demás). Y gritas: "¡maldita esclavitud!"; o te consuelas: "tranquila, ahora viene la paga de Navidad y te pones al día". Pero sabes que eso es mentira, que la paga de Navidad está caput antes de que ingrese en tu cuenta, y sueñas que ojalá tus hijos no creyeran en los Reyes ni en Papá Noel y que se avecina una empinaaaada cuesta de enero. Y lo peor, que por mucho que ganes, más dinero gastarás. Así que sacas 30 euros con la VISA y los dilapidas en lotería. Total...
Friday, December 08, 2006
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