Estoy un poco rara hoy. Creo que el tiempo me afecta más de lo que pensaba y hoy, como está la cosa revuelta, que parece que llega una borrasca o no, que hay nubes pero no llueve, viento, y tal y tal, así ando. Bueno, la verdad es que llevo al menos tres días con una mala lecheeeee.... con una violencia contenida.... con unas ganas de coger a alguien y pegarle una tunda palos....
Bueno, esto es una forma de hablar. A diferencia de otras personas, mi capacidad para repartir candela está muy poco desarrollada. Cuando era pequeña, en el cole, yo era muy grandota, pero siempre me llevaba las tortas de las típicas enanas malajes que abundan en todo colegio de monjas que se precie y que se gastan una mala hostia... En fin, que siempre fui de instinto violento contenido, aunque de palabra hiriente. Mi manera de canalizar toda esa violencia que a veces, sin venir a cuento, me atrapa, es soltar barbaridades por la boca. Es un ejercicio que practico a diario, pero cuando estoy de mala hostia, verbalizo cada monstruosidad que a veces me doy miedo. Mira que si un día me da por traducir toda mi agresividad bocal en forma de guantazos.
Para mí que más que llover mañana, se acerca un tsunami o un huracán, por el elevado tono de mal carácter que hoy me embarga. Vamos, que si en vez de mi mal humor, midiera la meteorología por el dolor de los juanetes, como mi tía Maricarmen, tendría los pies del tamaño de un centollo.
Me sorprende que no esté con la regla porque tengo esa típica sensación en la que lo bueno y lo malo suenan mucho más bueno y más malo de lo normal. Ese estado de ánimo en que alguien te dice. Hola qué tal? Y tú respondes. ¿Qué tal, qué tal? ¿Y tú para qué coño te metes en mi vida, hijo de puta? No sé si me explico. Pues así estoy hoy. Creo que la culpa es del Teletipo de los cojones, que me está asfixiando. Pero bueno, hay que relativizar. Mañana descanso, así que mañana me dedicaré a relativizar. Hoy por lo pronto, me cago en la madre que parió a Paneque, me cago en los muertos de la tía Frasca y me cago en todo, ¡cipote! Qué me gusta la palabra cipote. Creo que es el taco que más mala leche puede expulsar de tu cuerpo. Ojalá pudiera gritar ahora mismo aquí, a pulmón partío ¡cipoteeee! ¡cojoneeeeeeeeeeeessss! ¡a tomar por culo tooosssss, cabrones de mieeeeeeeeerdaaaaaaaaaaa! Bueno, lo dejo, que me embalo. Karma, karma es lo que a mí me hace falta, mucho karma. Lo mejor será que me vaya a los baños califales, a ver si el agua me inspira un poquito de buena onda.
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