Tuesday, November 11, 2008

Lujos en plena crisis

Esto de la crisis va a acabar con mi pelo, mi cara y mi look. Hace tanto que no renuevo mi fondo de armario... ¡Pero si estoy por raparme y comprarme un uniforme para ir al trabajo! La psicosis colectiva, lo confieso, se ha apoderado de mí. Sí, he sucumbido y ahora voy al súper con calculadora y hago toques con el móvil, cual colegiala, para que me vuelvan a llamar. Todo sea por ahorrar. Con lo que una ha sido... Con lo que yo he disfrutado tirando de visa... El otro día me descubrí a mí misma hablando con mi madre de la bolsa y se me pusieron los pelos de punta. La bolsa, esa cosa que nadie sabe explicar con palabras inteligibles y que hasta hace tres días era casi un expediente x para la gente de a pie, se ha convertido en tema de debate en las carnicerías. "Si sigue subiendo el euríbor, no sé qué vamos a hacer", escuché comentar a dos señoras en la cola del Todo casi 60. Por cierto, hay que ver lo socorridas que son estas tiendas en tiempos de crisis para superar el mono consumista. Vas allí, te compras un cortauñas rojo, un jarrón chino chulísimo, tres cajas de horquillas y una caja grande de cartón en la que no sabes qué vas a meter pero abulta tela y te vas a tu casa más a feliz que una perdiz. Y es que quien quiera que se haya propuesto asustarnos y que dejemos de gastar, lo está consiguiendo. Más de uno habrá sacado del banco sus ahorrillos (y digo ahorrillos porque los que tienen millones no creo que estén tan asustados) y los ha metido debajo del colchón. Como si estuvieran a salvo en caso de que se descuajaringue el sistema monetario. No es por romper la magia, pero si el sistema se va al garete, para mí que un puñado de euros, allá donde estén, serían calderilla. Así que no lo pienso más. Por si vienen tiempos peores, hoy mismo me voy a la pelu.

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