Sunday, July 31, 2005

Esos locos bajitos III


Me asombra la facilidad que tienen las nuevas generaciones para familiarizarse con todo tipo de aparatos y tecnologías varias. Aquello que la mayoría de los hoy adultos aprendimos en cursos intensivos de informática, ellos parecen conocerlo casi desde que ven la luz asomados por el seno materno. Para mí que ahora los niños vienen de fábrica con un nuevo microchip compatible con todas las máquinas que a nosotros, los prehistóricos, nos faltaba y antes casi de aprender a hablar, conocen los misterios de cada botón que les rodea. No se les escapa ni uno. La evolución genética debe tener algo que ver en todo esto. El otro día, por ejemplo, estaba yo hablando con mi madre por teléfono mientras ella hacía de canguro con mi sobrina de tres años. Intentaba apagar el vídeo y llevaba un buen rato dándole a todas las teclas, pero no conseguía dar con la correcta y acabó llamándome a mí para aclarar la cuestión. Mientras mi madre me explicaba el problema, la niña, que la observaba atentamente desde el principio de la odisea se acercó a mi madre y le dijo: "abelita, ahí no é, ahí se regomina, e ete botón". Desde el otro lado de la línea telefónica, oí a mi madre seguir las instrucciones mientras se reía de la forma de hablar de doña sabelotodo y el vídeo, efectivamente, se apagó. Supongo que la niña no entendía las risas de mi madre y se preguntaba cómo dos adultas eran incapaces de hacer algo tan sencillo. Hacía tiempo que intuía que los niños de hoy tienen muy poco que ver con los niños de hace veinte años. No hay más que ver la cara que ponen cuando les sugieres que dejen la Play Station y se vengan contigo a echar una partida de parchís o a jugar a la goma. Sólo de la mirada que te echan, te das cuenta de que hay un abismo entre ellos y tú. Para acortar distancias, he intentado con todas mis fuerzas contagiarme del entusiasmo que ellos ponen en sus nuevos juegos, pero no lo consigo. En mi subconsciente persiste la idea de que un ordenador es un enemigo en potencia que te la jugará a la primera de cambio. Ahora entiendo lo del relevo generacional. ¡Qué horror! Creo que me estoy haciendo mayor.

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