
Hacer ejercicio se ha convertido en el mejor sustituto del sexo. Descartado el chocolate por las calorías que contiene y puestos todos a perder kilos ¿qué mejor terapia de choque contra las épocas de escasez que unas horas de gimnasio? De todas es sabido que la mejor forma de adelgazar es darle a tu cuerpo alegría. Pero el ejercicio físico, si lo haces con ganas, te deja tan hecha polvo como si hubieras cabalgado durante horas a lomos del más fiero de los hombres. Aunque en este caso, Torrente diría menos mariconeo y a follar más.
En el fondo, gimnasia y sexo tienen mucho que ver. Por ejemplo, los dos se practican con poca ropa y producen líquidos corporales. El deporte, entendido como ocio, también es un juego de sí pero no, al que se renuncia si te duele la cabeza. Lo malo del gimnasio son los días en los que acabas tirando la toalla, porque allí nadie te empuja a que sigas. El ejercicio no es cosa de dos, aunque el sexo, a veces, tampoco. Además, ir al gimnasio sube la moral, quieras o no. La que más y la que menos, cuando acaba con los aparatos, el aerobic o el boxing, se mira al espejo y si no hay nadie alrededor se lanza el piropillo de rigor: ¡mira qué músculos!, ¡vaya culo!, ¡estás más buena que el pan!. Así salimos del gimnasio, pensando que somos Claudia Schiffer, sin complejos, con la cabeza muy alta y listas para sucumbir al primero que ofrezca una cerveza. Las agujetas ya llegarán a la mañana siguiente, pero en ese momento te sientes como la reina del mambo. Y eso que, visto fríamente, casi nadie resulta sexy en un gimnasio. A todos nos queda o demasiado ajustada la malla, o muy grande el pantalón o bastante catetos los calentadores a lo Eva Nasarre.
En todo esto, lo que más me llama la atención es la voluntad de la gente. Yo nunca duro más de un mes apuntada al gimnasio. Me ataca la pereza y me borro hasta que los remordimientos vuelven a lapidarme y me apunto otra vez, a regañadientes con la báscula. Pero ¿de dónde sacan las demás las horas para ir al gimnasio y atender al trabajo, el marido, los niños, lavar el coche y tender la ropa? Mucho ejercicio veo yo para lucir palmito, pero en la cama, con tanto esfuerzo, sólo pueden quedar ganas de dormir...
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