
Igual que hay coches utilitarios, existe un modelo de hombre utilitario. Se trata de todo aquel señor capaz de solucionar cualquier potencial problema de una casa, vehículo o electrodoméstico. Poner a un manitas en tu vida es algo así como comprar un multiusos, un método rápido y eficaz de ahorrar dinero. Se diferencia claramente del hombre manazas porque este último es especialista en destruir todo aquello que toca. Ellos son como el caballo de Atila. Por donde pasan, no vuelve a crecer la hierba.
MacGuiver es el más claro ejemplo televisivo del hombre manitas, siempre dispuesto a colgar un cuadro o arreglar un televisor con tan sólo un imperdible. Ellos están listos en todo momento para ayudar y además, saben cómo hacerlo. Tienen iniciativa, seguridad y dominan la situación. Sus manos funcionan a velocidad de vértigo, lo que indica que son conscientes de las aplicaciones que pueden tener las extremidades superiores en otros campos de la vida.
Los manazas están representados en la caja tonta por Mr. Bean y, la verdad, están en franca desventaja. Aunque tengan voluntad, suelen andar escasos de maña. Para diferenciar a unos y otros sólo hay que darles un cassete sin pilas para obtener de vuelta el mismo con batería del manitas (tipo a) o los trozos inconexos del artilugio en cuestión, si se trata de un manazas (tipo b).
Normalmente, los dos especímenes son detectables desde la más tierna infancia. Los del tipo a conservan los juguetes intactos de su primer día de Reyes hasta pasados los cuarenta. Los del tipo b, jugarán cada siete de enero con los restos del cochecito teledirigido de cuyo mando a distancia habrán desaparecido todas las piezas.
Si una mujer topa con un manitas, debe saber cuidarlo y potenciar sus cualidades manuales. Si se cruza con un manazas, sólo cabe armarse de valor, paciencia e ingenio. Las mujeres también pueden ser manitas o manazas. Sólo hay que confiar en que dos del tipo b no lleguen nunca a encontrarse. El caos podría adueñarse de la situación y los daños colaterales alcanzar un valor incalculable.
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