Friday, April 15, 2005

¿Me corto las venas o...?

Este año ya me han puesto siete multas. Sí, leen bien, siete. Esto es verídico. Es el precio que tenemos que pagar los culillos de mal asiento que nos movemos en coche por esta bendita ciudad y que, encima, vivimos en una zona que es patrimonio de toda la humanidad. Somos muchos humanos y no hay aparcamientos para todos. Lógico.
Hace tres semanas me llegó la primera notificación de denuncia. Había contactado yo, muy previsora, con una abogada amiga de un amigo que te quita las multas sin pedir dinero a cambio y la llamé ese día, pero tuve la mala suerte de que la mujer, embarazada desde hacía meses, se encontraba de parto y yo no quise ni pude interrumpir.
Decidí entonces leer yo misma la letra pequeña y descubrí que tenía 10 días para pagar la pena con el 50% de descuento. El tiempo corría en mi contra. Había estado una semana de vacaciones y para cuando conocí la noticia, sólo me quedaban 45 horas para acudir al banco. Eran las 11 de un martes cualquiera y gracias a un milagro divino, no tenía que trabajar por la mañana. Me fui de cabeza al banco y un señor de ceño fruncido me mandó al Ayuntamiento porque ¡horror!, necesitaba un recibo para pagar. Cogí el coche y me planté en Capitulares. A esa hora, se pueden imaginar cómo estaba el patio para aparcar.
Después de cuatro vueltas al Consistorio, metí al Alvarito (mi coche) en el primer hueco que vi libre y salí corriendo como alma que lleva el diablo. Una vez en el edificio, una señora con cara de pocos amigos me dio un numerito para esperar una colita que sólo duró 40 minutitos. Conseguido el papelito, salí a toda velocidad de aquel céntrico lugar con el deseo de pagar mi multa en cualquier oficina bancaria alejada del mundanal bullicio. Pero mi buena racha no acabó ahí. Al volver a mi coche, Alvarito estaba adornado por un papel rosa en la solapa colocado por un simpático agente. La explicación de los hechos sólo me libró de la grúa que venía en camino porque el hueco que milagrosamente hallé vacío minutos antes, en medio de la desesperación, no era otro que un aparcamiento reservado a minusválidos. Así que ahora ya tengo 8 multas. ¿Cómo lo ven?

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