Saturday, April 16, 2005

Marco


Los dibujos animados, como la realidad misma, nunca son lo que parecen sino mucho peor.
Hoy me he sorprendido revisando un capítulo de la serie Marco, aquélla con la que nos machacaron la vida a toda mi generación cuando éramos pequeños y me he dado cuenta de que la cosa está fatal. Nunca me había parado a pensar que Marco es un niño de cinco años, italiano, que se va de su casa por las buenas un día para buscar a su madre nada más y nada menos que a Argentina. El niño, en principio, no es un superpolíglota (que se sepa), pero se le ve constantemente dominar la situación en Buenos Aires y otros lugares criollos sin que la lengua suponga un problema. Una de dos, o en Argentina hablan todos italiano, o el niño lleva traductor o aquí hay gato encerrado.
Yo tengo un sobrino de cinco años y, la verdad, no me lo imagino tan suelto entre una tripulación de marineros de pelo en pecho con los que departe de tú a tú mientras se lavan la ropita sucia.
Para colmo de males, el viajecito no es una cosa de llegar y topar, qué va, se complica con todo tipo de adversidades que el pobre niño tiene que superar con una fuerza de voluntad digna, no ya de un adulto, sino de un dios hebreo. El caso es que el niño, que tiene dos cojones bien puestos, pasa de todos los obstáculos y sigue su camino, como si nada... Un niño de esa edad de los de hoy, como mínimo, necesitaría un comité de sabios psicólogos para superar el trauma. Si es por un cachete y se arma la de Dios, ¿cómo nadie se plantea que Marco es un inmigrante ilegal, menor, sin tutores y puteado a más no poder?
Su padre y su hermano mayor, que no se dignaron a emigrar para que la madre y el niño siguieran juntos, representan lo peor del machismo rancio italiano. Encima, dejan a Marco alegremente irse detrás de su progenitora emigrante mientras ellos dos viven la vida en Italia con el dinerito que la pobre mujer les manda desde el otro lado del mundo. La cosa tiene guasa.
Eso sí, el pobre mío no para de llorar allá por donde pasa. ¿No va a llorar el angelito? En el capítulo de hoy, se hacía pasar por otro niño para ayudar a morir a una mujer que partió, como su madre, en un barco y que delira en su lecho de muerte mientras le aprieta su manita.
El crío Marco este, bien podría ser candidato a Supermán de mayor porque no hay niño humano que resista una tortura semejante. Sin embargo, a pesar de todo el follón de fenómenos inverosímiles y absurdos que contiene el culebrón, a todos los que fuimos niños en los ochenta nos la vendieron y todavía hoy lo venden en televisión como una serie lastimosa, pero educativa, porque enseña a los pequeños a ser fuertes. ¡Manda huevos! Y perdón por la expresión.
El otro día, una asociación feminista reclamaba que Doraemon se retire de TV3 porque es sexista. ¿El gato? Yo me quedé con la boca desencajada cuando lo leí. ¿Cómo puede ser Novita sexista si es simplemente idiota? ¿Es esa serie un peligro para las mentes de los niños y Marco no? Para mí que alguien se está equivocando con el baremo. Tanto maltrato psicológico como tiene que sufrir el pobre italianito abandonado no puede ser bueno ni siquiera como ejemplo y machista la serie lo es con ganas. Y todo, para que al final encuentre a su madre y ahí se acabe la historia, que se te queda una cara de gilipollas...
Al lado de Marco, Shin Chan, por mucho culo que enseñe, es un niñatillo, marrano pero inofensivo, condenado al horario de la tarde-noche por obra y gracia de su gusto a bajarse el calzón. Lo dicho, la cosa está fatal.

No comments: