El otro día fui de boda y en un alarde de insensatez, se me ocurrió lucir palmito y colocarme unas botas de tacón alto, de ésas que una vez puestas te provocan mareos de vértigo, cual alpinista al borde del Everest.
Al cabo de un rato subida en la cumbre de mis particulares montículos empecé a echar de menos las zapatillas de paño, las botas de montaña y, en su defecto, un sofá bien grande con un reposapiés y un masaje en los pinrreles. Miraba a mi alrededor buscando un poco de empatía pero no hayé más que incomprensión. Los hombres no entendían por qué no bailaba si aún sonaba la música, y las mujeres, tan doloridas como yo, fingían pasar por alto su ardor de pies. Y es que ese dolor hay que sufrirlo en silencio.
A las mujeres de hoy en día no nos han formado para estos menesteres. Debería haber cursillos a bordo de tacones de aguja del tipo Cómo sobrevivir a una calle de adoquines o Cómo andar en línea recta sin parecer la hermana tonta de Lina Morgan. Porque nadie nace sabiendo andar en esos zapatos, eso no se transmite genéticamente de madres a hijas. Para dominar la técnica se requiere práctica y mucho valor.
Las horas pasaron y, sentada en mi rincón, divisé a la novia, con unos confortables zapatos planos que la muy ladina había cambiado hacía rato por sus zapatitos de Cenicienta. En aquel momento, mi sensatez se fue al traste y me arranqué las botas de un tirón. Sonaba en aquel momento la canción de Camilo Sesto (¡Ya no puedo más!).
Era hora de acabar con aquella farsa. En homenaje a mis queridas extremidades inferiores pensé que bien podía saltar descalza y mancharme los pies de ceniza y ron. La liberación se hizo realidad y en unos minutos, cundió el ejemplo. Pronto fuimos más en la pista con los pies desnudos. Sin más tortura, saltamos a nuestras anchas mientras el alcohol se encargó de que la mayoría de invitados no se diera cuenta de aquel momento de gloria colectiva. Después de la euforia llegó la timidez y volvimos a colocarnos el calzado. Aquel día aprendimos el significado de un viejo refrán: "Dime sobre qué andas y te diré lo que padeces".
Friday, April 15, 2005
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