Ha sido entrar el calor y la redacción de este periódico está que echa humo. Cuando no llega alguien que pone El Fary con las botitas del toro a toda pastilla para disfrute del personal, va otro y enseña las fotos más ardientes de los San Fermines en corrillos de a siete o inicia una conversación de ésas sui generis en las que todo el mundo quiere participar. Ayer fue el turno del vello. Sí, el pelo del cuerpo (también llamado). Una incauta, hastiada por la calor, dijo aquello de "a este paso vamos a tener que venir en biquini", y de esta manera sirvió el plato en bandeja. Del biquini se pasó al triquini, de ahí al top less, al pepe less y, finalmente, al peliagudo tema de la depilación. Un compañero, muy gráfico en sus opiniones y conocido porque se autoproclama rompecorazones, empezó a hablar de sus gustos púbicos. "No soporto la depilación total, me parece de mal gusto, prefiero la masa arbórea". De ahí, entre pitos y flautas, pasó a hablar de su cuerpo serrano. "El otro día me di cuenta de que tengo algo así como un gato echado en mi espalda y nunca lo había notado". Entre las mujeres presentes, brotó la indignación. "Toda una vida depilándonos y este señor se puede permitir el lujo de ser una alfombra humana y no darse ni cuenta, qué envidia...". A pesar de estos pensamientos, nadie fue capaz de expresar su envidia, por remota que fuera, hacia un hombre cuya espalda es como la del hombre lobo. Lo que sí surgió fue una recomendación con su pelín de mala leche. "Ve a depilarte y verás qué bien". En ese momento, el gran jefe hizo acto de presencia y se acabó la conversación. En fin, que menos mal que ya mismo llegan las vacaciones y el reposo porque, con tanta calor, no hay manera de concentrarse... ¿Qué es lo que estaba diciendo?
Wednesday, May 28, 2008
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