Antes de verlo en los medios, ya había oído hablar de varios casos cercanos. Pensé que eran excepciones. Ahora sé que la cosa está peor de lo que imaginaba. Y es que parte de las adolescentes españolas parecen haber entendido mal aquello de "las chicas son guerreras" y han decidido copiar los patrones del machismo más repugnante para convertirse en hostigadoras de sus compañeros a base de palos, un fenómeno incipiente y parece que creciente. Tan triste como conocer que un nuevo caso de violencia doméstica engorda las listas de mujeres víctimas de malos tratos, es comprobar que, justo cuando el Gobierno aprueba una ley para la igualdad, haya chicas de hoy y mujeres del futuro que dan la vuelta a la tortilla para aplicar los discursos hembristas de la peor manera que cabía esperar. Ante tal panorama, que puede que celebren ciertos sectores de la sociedad que apuestan por machacar al género masculino per se, la realidad es que hay padres y madres de hijos jóvenes que están viendo peligrar en las aulas la integridad de los suyos sin ley alguna que los asista. Y es que el sistema judicial ha optado, obligado por los acontecimientos, por defender a la mujer, sea cual sea su actitud, y abolir la presunción de inocencia masculina, obviando que la violencia no es exclusiva de un sexo. Esto que solo se justificaría en base a la reducción visible de muertes por violencia doméstica, está aniquilando el concepto de igualdad sin reducir las cifras de víctimas. Así, el sistema se resquebraja porque, cobarde, ha optado por el discurso políticamente correcto sin encarar de frente el de la igualdad, que no es otro que el que defiende que hombres y mujeres, siendo diferentes, debemos ser idénticos en derechos. Para lo bueno y para lo malo.
Wednesday, May 28, 2008
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