Hace tiempo que observo los movimientos de las miembras de la Plataforma de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres. Intento averiguar el motivo por el cual, siendo yo mujer, soy incapaz de identificarme con su discurso. Ayer, durante un acto de la plataforma, lo descubrí. Me di cuenta de que hoy en día existen mil formas de defender la igualdad de oportunidades y de ser mujer que chocan de frente con los postulados de este órgano, a mi modo de ver, más interesado en el conflicto que en su resolución. Superada la generación de aquéllas que lucharon por la defensa de los derechos de las mujeres cuando éstos eran solo una ilusión y con un marco jurídico actual que reconoce (con más o menos reparos) que unos y otras somos iguales, ha llegado el momento de asumir que la sociedad "ha cambiado" y apostar por que hombres y mujeres sepamos "compartir" responsabilidades. Mientras tanto, desde este foro, que llega al extremo de promover que términos neutros como líder o joven cambien por lídera o jóvena, se insiste en dar fórmulas sobre lo que significa ser mujer y en perpetuar la idea de que hombres y mujeres somos mundos opuestos. Nada más lejos de la realidad. En el camino hacia la igualdad queda mucho por hacer, pero el trabajo de reflexión pendiente no es solo del bando masculino, que también. Aquellas cuya bandera no es más que el resentimiento, el complejo o el cabreo sistemático hacia el otro sexo, ni aportan lucidez a la cuestión, ni pueden representar a las mujeres en su conjunto. El problema, quizás, está en que las que han hecho de la lucha contra el machismo una forma de vida aún no han asumido que la igualdad, aquello con lo que soñaron, no es solo un ideal sino un futuro posible. Aunque eso, claro, acabe por pasarles factura.
Wednesday, May 28, 2008
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